¡Oh, dulces víctimas del phishing por SMS!

#Acceso remoto#Arquitectura de seguridad#Ciberseguridad#Flexibilidad#Gestión de políticas


Hello Everyone!! Queridos lectores de Obss, cada día me parezco más a Penelope Featherington, cuanto smishing recibimos cada día?

¿Te ha llegado un mensaje de texto urgente de tu banco en el cual no tienes ni un centavo, de tu tienda online favorita o incluso de una persona que quiere entablar contigo una conversación con un Hola? ¡No te preocupes, no estás solo!

En el mundo mágico del phishing por SMS, miles de incautos caen (caemos) diariamente en las redes de estos ciberdelincuentes 2.0. ¿Su secreto? La ingeniería social, el arte de convertirnos en títeres digitales con solo un par de frases bien elegidas.

Sé que no soy el único. Hay miles de personas que caen en estas trampas todos los días. Pero eso no me consuela, al revés, solo me hace sentir aún más tonto.

¿Cómo nos atrapan? Es simple, my friend. Nos envían un mensaje de texto que parece provenir de una entidad legítima, como tu banco, Amazon o incluso tu ex que quiere volver a verte (¡ja!). El mensaje suele ser urgente, alarmante o incluso emocionante. Nos dicen que hay un problema con nuestra cuenta, que has ganado un premio o que tu ex te extraña (¡mentira!).

¿Y qué haces nosotros? ¡¡No lo digas, por favor!! Exacto, lo has dicho, lo que ellos quieren: clicamos en el enlace, introducimos nuestros datos confidenciales y ¡voilà! Ya somos parte de su colección de víctimas. Son como el flautista de Hamelin, tocando la melodía perfecta para atraer a sus víctimas hacia un destino incierto.

¡Cómo he podido caer en esa trampa!? ¡Si ni siquiera soy cliente de ese banco! ¿Es que acaso soy un imán para las estafas? ¿Tengo un aura de víctima que atrae a los ciberdelincuentes?

No lo entiendo. Me llega un mensaje de texto urgente de un banco del que ni siquiera tengo cuenta, y ahí estoy yo, como un pajarito hipnotizado por una serpiente, clicando en el enlace como si fuera la última galleta del paquete.

¿Pero por qué caemos en estas trampas?

Porque somos humanos, amigos míos. Somos criaturas emocionales, fácilmente manipulables por un mensaje bien escrito y un poco de ingeniería social.

¿Y qué podemos hacer?

Desgraciadamente, no hay una fórmula mágica para evitar caer en estas estafas. Podríamos plantearnos abandonar en una gasolinera a nuestros queridos smartphone, ya lo hacemos con nuestros canes cuando llega el verano. Pero lo que sí podemos hacer es tomar algunas precauciones:

  • Desconfíar de los mensajes urgentes o emocionantes: Si algo parece demasiado bueno para ser verdad, probablemente no lo sea.
  • No hagas clic en enlaces de remitentes desconocidos: Si no reconoces el número de teléfono, no hagas clic en el enlace.
  • Verifica la dirección del remitente: Los mensajes fraudulentos suelen enviarse desde números de teléfono que no son de la empresa u organización que dicen ser.
  • Instala un software de seguridad: El software de seguridad puede ayudarte a identificar y bloquear mensajes de texto fraudulentos. Pero no me seas canelo y no te lo bajes de internet.
  • Informa los mensajes de texto fraudulentos: Si recibes un mensaje de texto fraudulento, puedes informarlo a tu proveedor de servicios móviles o al Incibe.

Recuerda: En el mundo del phishing la mejor defensa es la desconfianza. Si tienes alguna duda sobre la legitimidad de un mensaje de texto o de un correo electrónico, siempre es mejor pecar de cauteloso y no hacer clic en ningún enlace ni proporcionar ninguna información.

Y si eres uno de los que ya ha caído en la trampa, no te desesperes. Hay formas de recuperar tu información y protegerte en el futuro.

Pero recuerda, la próxima vez que recibas un mensaje de texto sospechoso, piensa en todas las víctimas que han caído antes que tú y no te conviertas en una más.

Nos vemos en las redes!!

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